El poder de la mente

 En la entrada de hoy quiero aprovechar para reflexionar sobre algo que me causa prácticamente a diario mucha intriga y curiosidad. Es por esto que cada vez quiero aprender más sobre ello.

Me estoy refiriendo, como podéis ver en el título, a nuestra mente. Me causa mucha intriga como nuestra mente es capaz de impulsarnos a hacer algo o frenarnos y limitarnos. Seguramente, todos os habéis levantado algunos días con una sensación de energía enorme, como con la necesidad de comeros el mundo y con las ganas de afrontar todo aquello que se os ponga por delante. Sin embargo, hay otros días que ya el simple hecho de pensar en levantarse de la cama supone un mundo.


Yo misma he observado que cuando mi cabeza no esta bien, está intranquila, tiene preocupaciones rondándole, el consumo que me origina de energía es abrumador. No soy psicóloga, ni mucho menos, por lo tanto, no pretendo dar la explicación del motivo por el que nos sucede esto, simplemente pretendo contar mi propia experiencia. También he sentido como ha vuelto toda esa energía y ganas de hacer cosas tan pronto ha desaparecido aquello que me preocupaba. Parece evidente que existe una causa efecto entre ambos aspectos.


Como no podía ser de otra manera, extrapolado esto a nuestra filosofía de vida, la de vivir bajo las enseñanzas del pilates y sus beneficios, esta amarga sensación repercute también a la motivación para tumbarte en el mat y comenzar a entrenar. Es muy frustrante la sensación de querer hacer algo pero sentirte sin ganas, ni fuerzas para ponerte a ello.

Como he dicho, todo lo que puede generarte la cabeza me parece fascinante y me causa mucha curiosidad. Es por eso que me tomo la libertad de explorar con ella y jugar. Si un problema es capaz de eclipsarme todo lo que me hace sentir bien y quitarme las ganas de hacerlo, ¿por qué no puedo jugar yo con la cabeza para que algo bueno eclipse lo malo y pase a estar en un segundo plano? 

Os confesaré que muchas veces se hace complicado, no es algo tan sencillo como decir voy a tener pensamientos positivos o voy a hacer algo que me guste. Requiere de mucho trabajo y mucha concentración. No obstante, intento ir poquito a poquito trabajando en ello.

Dentro de las cosas que hago para intentar cambiar esos días malos por buenos es no dejar de hacer mis rutinas, esas que me hacen sentir bien por mucho que ese día me de la mayor pereza del mundo y no me apetezca nada hacerlas. Seguro que muchos que haréis lo mismo habréis experiencia que al terminar siempre te sientes mejor que cuando empezaste y eso ya es un punto muy positivo para salir del bucle negativo en el que vas adentrándote poco a poco cuando no estás bien. Otro aspecto que a mi me ha funcionado mucho es escucharme. Intentar apartar el problema para no estar todo el rato pensando en el no es tampoco la mejor solución. Tomate unos minutos para pensar en el, reflexionar y pensar hasta que punto puedes llegar tu para solucionar algo de ese problema y que parte depende de factores externos que se escapan de tu mano. Actúa sobre los puntos que tu puedes cambiar y deja ir a aquellos que no dependen de ti. Entender que no puedes cargarte en los hombros cosas que no están en tu mano te ayudará a soltar muchos lastres de tu vida. Por último, intenta no dejarte inundar por todo lo negativo. Aunque en este momento te cueste más que nunca, concéntrate en enfocar cosas bonitas que van pasando a tu alrededor durante el día y toda sensación negativa que te traiga cualquier cosa que te rodee detéctala, entiéndela y colócala donde debe estar para que no siga contigo el resto del día. 


Invertir tiempo en conocer nuestra mente es un arma muy poderosa para entender muchas cosas que nos suceden. Conocer nuestra mente nos ayuda a moldearla para que todo lo que nos traiga sea beneficioso y no nos juegue malas pasadas. 

Para conocer nuestra mente debemos escucharla. 

Escúchate …





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